miércoles, 4 de julio de 2012

La Última Noche de la Humanidad (The Darkest Hour)

Año: 2011
Género: Horror/ Ciencia Ficción.
País: Estados Unidos.
Duración: 89 minutos.
Dirección:Chris Gorak.
Intérpretes: Emile Hirsch, Olivia Thirlby, Max Minghella, Rachael Taylor, Joel Kinnaman, Veronika Vernadskaya.

"Cinco jóvenes que se encuentran varados en Moscú, luchando por sobrevivir tras un devastador ataque alienígena."

 Otro ataque alienígena y van...
 The Darkest Hour no será recordada por su escasa originalidad, por sus personajes, en realidad, poco y nada se va a recordar de ella, pero no se puede negar su interesante premisa más allá de que los visitantes tienen varias similaridades con otros que ya hemos visto (recientemente) en cines, y el hecho de que es entretenida y muy pero muy pasatista.

 El primero de los puntos que vale la pena rescatar del film es la increíble mezcla que posee el grupo de jóvenes a merced de los visitantes invisibles; nombres como los de Emile Hirsch, Max Minghella y Olivia Thirlby no se ven todos los días en propuestas de este tipo. Mucho no se les da para trabajar en un guión por demás paupérrimo y lleno de huecos en el guión (el más preocupante, la desaparición espontánea de uno de los protagonistas que es demasiado obvia como para no dejarla de lado), cortesía del primerizo Jon Spaiths, quien también tuvo a cargo el primer borrador de Prometheus (y menos mal que Damon Lindelof le dio una repasada, porque si no, no se que hubiese resultado de eso) A pesar de la pobre dimensionalidad de los personajes, tanto la dupla de amigos de Hirsch y Minghella sobresale, a la vez que Thirlby eclipsa a Taylor (ésta última, es la nerviosa y la que comete estupideces durante la pelicula, aunque todos tienen sus cuotas de estupidez) Mención especial para Joel Kinnaman, que dentro de poco pegará el gran salto con el reboot de RoboCop y acá es un joven ejecutivo oportunista que quiere sobrevivir a toda costa.

 Lo destacable de la historia es la pequeña vuelta de tuerca que se le da a los alienígenas, que aparecen cubiertos con una coraza que los hace invisibles y tan sólo se los puede detectar cuando encienden cualquier dispositivo lumínico o electrónico al pasar. Tratar de evadir esta amenaza es básicamente el pegamento que conecta todos los segmentos inconexos que quedan en la trama; como si se tratase de un videojuego, en casa escena se repite el mismo esquema de identificar ítem valioso para la supervivencia, escaparse de los aliens, perder a alguien del grupo...

 Lo entretenido de la película es cuando ciertos sobrevivientes rusos aparecen en escena, y con ellos el factor de averiguar los puntos débiles de los aliens que juegan a las escondidas: sus métodos son bastante ridículos, así como sus atuendos y sistemas de defensa, pero es un condimento extra que definitivamente levanta un producto ya de por sí mediocre y lo deja en un nivel no aprobado pero de entretenimiento pasajero.


 El detalle que más me afectó es ver que el director Chris Gorark eligió seguir la genial Right at Your Door, una película llena de suspenso con una atmósfera muy pesada, con esta película, un proyecto que hace aguas por todas partes y apenas subsiste como algo que uno vería una tarde de lluvia. Los efectos especiales están muy bien orquestados, como esa aurora boreal amarilla que anticipa la llegada desde el espacio exterior, esos tremendos rayos mortales, o el efecto de desintegración de los humanos, muy silimares a los vistos en Guerra de los Mundos de Spielberg. Y si hay veces que no mostrar todo funciona, ésa es una regla que The Darkest Hour no sigue, ya que una vez que se revelan al completo el aspecto de los invasores es tan irrisorio y, digamos, estúpido, que era mejor dejarlos en ese halo de misterio y mortandad que regaban a su paso. Es de buen ver que por una vez, los Estados Unidos no son el escenario principal del ataque, sino que se nos entrega un lugar tan particular como lo es Rusia, en especial Moscú; está genial que por una vez otra población sea diezmada, para variar.

Sí, The Darkest Hour es un desastre, pero al menos tiene ciertos puntos divertidos de su segundo tramo que la redimen. Aunque con un elenco de este tipo y un destino internacional sugerente, el guión y la dirección podrían haber estado a la altura de las circunstancias, de esa manera The Darkest Hour podría considerarse una entretenida entrega de ciencia ficción. Una pena que no haya logrado eso.


Calificación: C+