lunes, 3 de enero de 2011

La Reina en el Palacio de las corrientes de Aire (Luftslottet som sprängdes)

 Conocida también como 'La chica que pateó el nido de avispas' ó 'El castillo de aire que explotó'

Año: 2009
Género: Suspenso.
País: Suecia - Dinamarca - Alemania.
Duración: 147 minutos.
Dirección: Daniel Alfredson.
Intérpretes: Noomi Rapace, Michael Nyqvist, Lena Endre, Sofia Ledarp, Georgi Staykov, Peter Andersson, Micke Spreitz, Annika Hallin, Hans Christian Thulin, Anders Ahlbom, Mirja Turestedt.

"Lisbeth Salander yace en una condición crítica, con una herida de bala en su cabeza, en la sala de cuidados intensivos de una hospital de Suecia. Lisbeth está luchando por su vida en más de una manera: cuándo, y si se recupera, deberá comparecer en Estocolmo y ser ejuicidad por tres crímenes. Con la ayuda de su amigo periodista Mikael Blomkvist, no sólo deberá probar su inocencia, sino también identificar a aquellos cuya autoridad han permitido que personas vulnerables como ella sufran abusos y violencia. Y, de manera personal, planear la venganza sobre el hombre que intentó matarla, y las corruptas instituciones gubernamentales que estuvieron cercanas a destruirle la vida por completo."
 
Finalmente, el fin de la trilogía Millennium ha llegado; luego de presenciar el arrítmico clímax en la segunda entrega, una entrega que imploraba ser continuada de inmediato (y lo hizo, ya que las entregas 2 y 3 fueron filmadas en conjunto), la historia de Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist llega a su fin con la resolución de todo el conflicto que se vino gestando implícitamente en Män som hatar kvinnor y explícitamente en Flickan som lekte med elden: todo hay que aclararlo, el que buscaba un thriller de acción podrá intuir que no lo encontrará en Luftslottet som sprängdes, ya que la última película (así como también el último libro) es más bien un thiller pseudo-político con tintes de suspenso aquí y allá, un thriller con la capacidad de decepcionar a los seguidores que esperaban un conclusión explosiva, pero que satisfacerá a los que esperaron la venganza en plato frío.

Comenzando por donde la segunda entrega terminó, Lisbeth es llevada al hospital, herida de gravedad por lis disparos producidos por su padre, disparos que le han impactado en la cadera y, más peligroso aún, en el cráneo, donde el proyectil ha quedado alojado. Alexander Zalachenko, el padre de Lisbeth, tampoco a quedado bien parado, ya que su rebelde y vengativa hija le ha asestado golpes de hacha en una pierna y, el otro, directo a la cabeza (ouch!) Ambos son trasladados hacia el hospital, en donde son atendidos de urgencia. Lo que no saben es que esta venganza familiar ha puesto en marcha nuevamente al mecanismo gubernamental que ha estado encubriendo a Zalachenko durante años y llevado a Lisbeth al ostracismo absoluto, encerrada toda su juventud en un psiquiátrico.

Hay un giro importante en la primera parte de la película, que desencadena el argumento del resto de la trama (con 147 minutos de duración, es la entrega más larga de la trilogía) en la cual Lisbeth será enjuiciada por el intento de asesinato de su padre sumado a ciertos delitos con el fin de encerrarla nuevamente (básicamente, sacársela de encima una vez más) mientras que Mikael intenta probar la inocencia de su amiga y desentrañar el complot del sector privado del gobierno para sacar de la ecuación a Lisbeth.

Como si de la Guerra Fría se tratase, tanto La Sección, la rama privada del gobierno que mantuvo oculto a Zalachenko, como la Policía Interna (la Säpo) comienzan una persecución policial en la que los primeros intentan borrar todos los pasos de su existencia, mientras que los últimos intentan desenmascararlos. Hay seguimientos, hay fotos desde autos, hay robos, hay crímenes, todo se vale en la guerra por alcanzar su objetivo. Y en el medio, se encuentra Millennium, la revista de Mikael, que a toda costa intentará limpiar el nombre de Lisbeth Salander.

 Más que nada, la tercera entrega de Millennium es una película sobre personajes: todo gira alrededor de ellos. Tenemos a la inesperada Noomi Rapace en la piel de Libesth una vez más, una Lisbeth herida tanto física como psicológicamente, quien tiene que enfrentar por última vez a aquellos que tanto le han hecho daño en su corta vida; la interpretación de Noomi Rapace es como siempre magnánima, capaz de transmitirnos con un sólo gesto lo que su personaje está atravesando: SPOILERS la felicidad de saber que su padre ha sido asesinado por aquellos que lo protegían, sus caras mientras el juicio está en proceso, etc, son momentos impagables FIN SPOILERS Su imagen durante el juicio es una burla hacia aquellos que la están juzgando, pero le siente terriblemente bien verse así, tan punk. Es memorable también cuando Noomi recurre a los silencios para transmitir lo que está pasando por su mente. Más elogios no podrían describir su actuación. En oposición, el personaje construído por Michael Nyqvist se encuentra más en foco esta vez, más que nada porque Lisbeth se la pasa encerrada dentro del hospital y luego en la cárcel, por lo que sus personajes apenas tienen contacto humano (sí digital). Nyqvist es entonce el factor que moviliza la película, y así el espectador genera más empatía si no la había con el personaje. Ambos, Rapace y Nyqvist, tienen sus escenas de acción en determinados momentos de la película, aunque eventualmente Noomi sobresale con el enfrentamiento final contra su medio hermano en una fábrica abandonada: la escena es simplemente como me la imaginaba desde que leí el libro en Mayo pasado, y es una manera más que digna de cerrar la tirlogía en una nota alta, ya que ambos hermanos tienen sus fortalezas tanto físicas como psíquicas.

De más está decir que la cantidad de personajes involucrados en escena en el final es inmensa, y todos cumplen un papel más o menos correcto, aunque se destacan Lena Endre como la fiel Erika berger, y Annika Hallin como, ejem, Annika Giannini, la hermana abogada de Mikael que ayuda a Lisbeth durante el juicio.

Daniel Alfredson repite como director luego de la segunda entrega, y para hacerse cargo de una aparente pesada película, ha salido indemne, ya que supo capturar adecuadamente el tono que el libro destilaba; cierto es que faltan desde pequeños detalles hasta subtramas enormes del libro, pero la manera de lidiar con ella fue de algún modo satisfactoria. Me soprendió también que haya recreado tan fielmente escenarios como los que se encontraban en el libro (varios de estos escenarios cobraron vida delante de mis ojos, es como que salieron de mi mente o algo así) y la ominosa banda sonora de Jacob Groth esta vez elige acompañar en vez de sobresalir como lo hizo en las anteriores entregas; Alfredson y Groth han creado escenas de verdadera tensión que no requieren de un gran despliegue de acción para salir correctamente (el ataque en el hospital, el asalto al restaurante, el combate en la fábrica, etc)

Luftslottet som sprängdes es el cierre de una saga maravillosa que ha introducido tanto literaria como cinéfilamente a uno de los personajes más carismáticos, extraños y entrañables de los últimos años; es triste saber que hasta acá llega su historia, pero la travesía ha valido la pena y, quien dice, tal vez esos manuscritos de las novelas cuatro, cinco y seis algún día vean la luz. Por lo pronto, la saga se despide de la manera que se merece.


Calificación: B+