jueves, 9 de diciembre de 2010

Tomaré tu Alma (My Soul to Take)

Conocida también como 'Toma mi Alma', 'Almas Condenadas' ó 'Espíritus'

Año: 2010
Género: Horror.
País: Estados Unidos.
Duración: 107 minutos.
Dirección: Wes Craven.
Intérpretes: Max Thieriot, John Magaro, Emily Meade, Denzel Whitaker, Zena Grey, Nick Lashaway, Paulina Olszynski, Frank Grillo, Shareeka Epps.

"En el pueblo de Rivertown existe la leyenda de un asesino en serie que volverá a la vida para asesinar a los siete niños que nacieron en la noche que murió. Ahora, dieciséis años después varias personas comienzan a desaparecer. ¿Será que el asesino se ha reencarnado en uno de los siete jóvenes? ¿O será que realmente no murió aquella noche? Sólo uno de los jóvenes tiene la respuesta.

Adam Heller, Bug para los amigos, se suponía que debería haber muerto la noche en que su padre se volvió loco. Desconociendo lo que había hecho su progenitor, ha tenido unas terribles pesadillas desde que era un bebé. Pero si Adam quiere salvar a sus amigos del monstruo que parece haber regresado, deberá enfrentarse a él antes de que finalice el trabajo que comenzó el día en que nació."

Hace cinco años que Wes Craven no agraciaba a la pantalla grande con una película (su última entrada, Red Eye, sin contar el corto en Paris, je t'aime) y dieciséis sin haber hehco la doble tarea de dirigir y guionizar. Indudablemente, Craven es uno de los íconos más importantes del cine de terror de los últimos 30 años y a la vista de su última película, uno se pregunta en dónde quedó la inventiva y la sagacidad que el maestro una vez tuvo.

¿Que te pasó Wes? Sencillamente es inexplicable el cúmulo de despropósitos que puede generar el ver My Soul to Take; la vuelta al subgénero slasher por parte del director era muy esperada, pero ahora se nota que el afamado director debería dirigiendo el guión de otras personas, ya que es indudable que el error garrafal de la película es su libreto. La particular historia de la película empieza con la revelación del Destripador de Riverton, un hombre común que tiene un desorden de personalidad severo. Tras un brutal encuentro con la policia, el asesino desaparece, y lo dan por muerto; en el camino, se habla de múltiples personalidades en consonancia con múltiples almas, con la justa coincidencia de que esa misma noche, siete niños nacen. El alma asesina - la personalidad - puede haber reencarnado en uno de estos siete pequeños, ¿quién será?

 La principal incógnita que presenta My Soul to Take es también el principal problema a la hora de encarar la película como un divertimento natural, ya que el giro final involucra demasiado diálogo y muchas vueltas de tuerca, solapadas una arriba de otra, que hacen dificilísimo que el espectador entienda correctamente cúales fueron las intenciones del director; literalmente, al terminar la película casi tengo un dolor de cabeza terrible intentando unir todas las piezas que Wes desperdigó durante más de hora y media.
 Lo más extraño del guión son las situaciones hilarantes que presenta el guión, como la extraña manera de hablar que tienen los 'chicos Craven', o la cantidad de veces que usan las ventanas a modo de puertas, o finalmente el inédito caso del chico ciego escalando el techo para luego entrar por la ventana - hay cosas sencillamente geniales y que valen más de una risa.

El elenco juvenil mucho no ayuda: la gran mayoría son los típicos estereotipos que desde los años de gloria del director se vienen haciendo una y otra vez - el atleta, el antisocial, la popular - y se le suman algunos extraños - como la religiosa y el ciego - aunque sobresalen por poco Fang, la joven irreverente que rige con mano de hierro la escuela y Bug, el protagonista, que zafa bastante. Uno ya desde el vamos sabe quien sobrevive y quién no, aunque a veces Craven la pone difícil a la hora de adivinar la cuenta final.

Todo no está perdido: aunque el guión sea lo más enrevesado y absurdo que vayan a ver en todo el año 2010 y en mucho tiempo (hasta Inception era más clara), la dirección e inventiva de Wes se deja ver en la excelente escena de la demostración del cóndor en clase (love it!) o las rápidas y brutales muertes, además del amenazante look del asesino. Igual siento que se hizo una película para sí mismo, una película en donde metió todas sus pasiones y hobbies - le encantan los pájaros, como podrán ver - y al final lo que en su mente resultaba perfecto en pantalla se vio totalmente diferente.

Le faltó acción, le faltó un poco más de misterio cuerdo, le sobró algunas escenas psicodélicas y sin mucho sentido, y un climax acorde.

My Soul to Take no es para nada el regreso triunfal que se merecía Wes Craven. Tal vez en 2011 y con Scream 4, se redima, pero con este por demás confuso y extravagante slasher se mostro deslucido y fuera de forma.


Calificación: C