sábado, 19 de junio de 2010

Un novio para mi mujer

Año: 2008.
Género: Comedia dramática.
País: Argentina.
Duración: 97 minutos.
Dirección: Juan Taratuto.
Intérpretes: Adrián Suar, Valeria Bertuccelli, Gabriel Goity.

"El Tenso no sabe cómo enfrentar a su mujer, la Tana, para decirle que se quiere separar, ya que la relación se le hace insostenible debido a su terrible carácter. Ella vive constantemente malhumorada: si no protesta por el tiempo, es por el gobierno; si no es por los vecinos, es por los jóvenes, o por los viejos… o por lo que fuere. Carlos, amigo del Tenso, le sugiere invertir el problema… y provocar que la Tana lo abandone a él. ¿Cómo? se pregunta el Tenso, y Carlos le presenta una propuesta: recurrir al Cuervo Flores, un viejo seductor irresistible que seducirá a su mujer hasta el enamoramiento para que por fin el Tenso encuentre la solución a sus problemas…"

Una de las principales razones por las cuales el cine argentino siempre fracasa es porque la mayor parte de las veces, los narradores autóctonos presentan historias pasadas de moda, cansinas y repetitivas hasta el hartazgo, como ser el turbio y sombrío período de la Dictadura durante los años 70 ó el personaje que vuelve desde la ciudad a su pueblo natal para redescubrirse. O peor aún, las pseudo-comedias estúpidas que pueblan las salas en receso invernal.
Digo la mayor parte, porque siempre hay directores que marcan una nueva impronta en el catálogo nacional, y son esas el tipo de películas que uno más deseoso está de ver, como en el caso de Un novio para mi mujer, una ácida y sincera comedia, inteligente y divertida.

Esta historia comienza como cualquier otra: una pareja se levanta para seguir sus rutinas diarias, pero hay una diferencia. La Tana, esposa de El Tenso, es una insufrible mujer que no para de quejarse de todo y de todos. Utilizando su mantra 'Abajo el optimismo, arriba la queja', parece que todo a su alrededor le molesta y no para de criticar, para la desdesperación de su marido, quien no aguanta más la situación y quiere deshacerse de ella.
Sus amigos no tienen mejor idea que presentarle al Cuervo Flores, un donjuán que vio mejores días, cuya fama de destrozahogares lo ha llevado al exilio de la ciudad. Con su ayuda, intentará acercarse a su mujer, seducirla, y así que ella se separe sin que el tenga nada que ver en el asunto, ya que tiene pavor de enfrentarse a su mujer y decirle las tres palabras: Me. Quiero. Separar.

El mayor y principal motor del film es, por supuesto, el personaje que encarna Valeria Bertuccelli. No necesita más de dos minutos ni bien comienza la película para establecer las bases de su personaje, una mujer odiosa, que se lleva mal con el mundo y que, si pudiera, se llevaría el mundo por delante. Ella tiene las mejores escenas del film, las mas cómicas y las que causan un encumbramiento social (¿quién no hay usado alguna frase de la Tana Ferro para expresarse?)
Adrián Suar realiza un gran trabajo a su lado; el actor no tiene una gran veta para destacar, ya que siempre su trabajo es regular, pero acá se destaca como el hombre que le pone el hombro a toda la situación con su mujer, que se la banca todos los días con sus puteadas a diestro y siniestro.

El director Juan Taratuto (uno de los directores más frescos en el ambiente) tiene en su haber películas como No sos vos, soy yo y ¿Quién dice que es fácil?, que narran con inteligencia y mucha modernidad las relaciones entre parejas. Uno novio... no le escapa a la ecuación, y si bien la primera parte del film apunta a la comedia pura, la segunda parte realza el conjunto con grandes momentos dramáticos que disparan la trama hacia otro nivel.

Un novio para mi mujer es una de las grandes películas con las que cuenta el cine argentino, por contar una historia original, por alejarse de los tópicos del cine argentino, por concretar un boca a boca tremendo como hacía tiempo no se veía (antes de El secreto de sus ojos, claro está) y por entregarnos un personaje tan inolvidable como lo es del de la Tana Ferro.



Calificación: B+