sábado, 23 de enero de 2010

La joven Victoria (The Young Victoria)

Año: 2009.
Género: Drama romántico/histórico.
País: Reino Unido - Estados Unidos.
Duración: 100 minutos.
Dirección: Jean Marc-Vallée.
Intérpretes: Emily Blunt, Rupert Friend, Paul Bettany, Miranda Richardson, Jim Broadbent.

"1837. Con tan sólo 17 años, Victoria está en el medio de una lucha por obtener el poder de la corona. Su tío, el Rey William, está muriendo y es Victoria quien le sigue en la línea de mando. Todo el palacio esta en búsqueda de ganarse un lugar a su lado. Victoria se mantiene alejada de la corte gracias a su sobre protectora madre.
El atractivo primo de Victoria, Albert llega de visita invitado por su tía. Victoria y Albert se convierten en muy buenos amigos. Luego que el rey muere, el príncipe Albert regresa a Londres para presenciar la coronación y tratar de acercarse aún más a Victoria y logra casarse con ella.
El joven príncipe y la reina son adorados por el pueblo y todo parecería tranquilo en el palacio. Sin embargo las tensiones entre Albert y Victoria comienzan a surgir. Ella desea un obediente amigo y amante, no un esposo controlador. Pero él, desea ser su socio, un igual y ser parte de las decisiones políticas. Victoria esta furiosa. Ella es la reina y ella tomará sus propias decisiones."

Digamos que de los tres retratos que hemos visto hasta ahora del reinado femenino en celuloide, comenzando por las películas de Cate Blanchett como la Reina Elizabeth I y a Helen Mirren como Elizabeth II y terminando con ésta última, 'La Joven Victoria' es la que más énfasis le pone en esa cuestión, la juventud de una monarca y los tejes y manejes que ocurren a su alrededor por tomar el poder debido a su no alcanzada mayoría de edad para portar la corona como futura sucesora del Rey, su tío.
Casi prisionera en su propia casa, y alejada de todo y de todos los que ella ama y respeta, es en un apreciable momento que uno de sus pretendientes, el Príncipe Alberto le advierte en una gran analogía si no se siente a veces como una pieza en un juego de ajedrez, y qué hacer para revertir esta situación.

Mas allá de esta trama pólitica de época, y la intromisión y disección que realiza el film a las intrigas palaciegas, hay (cómo no) una historia de amor bastante bella y armoniosa, y ambas están bien trenzadas a lo largo de la trama. No obstante, por momentos puede resultar aburrido los embates de la sociedad y los políticos para con la nueva Reina, y se puede volver un poco cansador para el público no abonado a este tipo de historias.

La columna vertebral del filme es, sin dudas, Emily Blunt, esta joven actriz que enfrenta en éste su primer gran papel dramático y con los que la mayoría la medirá en su futuro promisorio. Ella sola ya paga la entrada, ya que está bellísima, bien dirigida y tiene unas dotes actorales y una fuerza en pantalla absoluta. Su partenaire en este caso no fue tan bien elegido: si bien Rupert Friend es bien parecido y bonito, no es hasta el final que le hace un poco de dignidad a su personaje frente a la Reina. Tal vez porque es la Reina la protagonista, o sé, pero siempre su personaje estuvo a medias líneas.
Otros personajes que le rondan a la pareja real son el carismático y cambiante Paul Bettany, acorde en su papel de Lord Melbourne, el frío calculador y secretario de la Reina, un sobresaliente Marg Strong como el férreo controlador de la madre de Victoria (una grácil Miranda Richardson) y por ende, de ella; y finalmente Jim Broadbent como el Rey William, que tiene poco metraje pero excepcional, una parte hilarante y dramática a partes iguales.

Impensable es el hecho de no estar bien recreada una historia de este calibre: la realización es impecable desde casi todos los puntos artísticos (aunque debo admitir, el Palacio de Buckingham luce tal cual luce ahora y no como un nuevo edificio), los ropajes son maravillosos en especial todo aquello que use la Reina es impactante y un poco sobrio a al vez. Este punto es inmaculado.
Es de reprochar que la película termina abruptamente lanzando en pantalla los logros que Victoria y Albert lograron en su reinado; puede llegar a ser molesto, pero sabiendo que nos enfocamos en el aspecto joven del reinado, es un punto más que válido. Aún así, hubiera sido del agrado de la audiencia tener un cierre más personal.

'La joven Victoria' es una gran recreación de época que trae a colación eventos similares como las películas protagonizadas por reinas inglesas. El ambiente político y el romance transmitidos en este film no lo hacen desmerecedor, mucho menos, es un digno vehículo par el lucimiento de la actriz en alza Emily Blunt.



Calificación: B.