martes, 22 de diciembre de 2009

Ginger Snaps

Año: 2000.
Género: Horror.
País: Canadá.
Duración: 108 minutos.
Dirección: John Fawcett.
Intérpretes: Katharine Isabelle, Emily Perkins, Kris Lemche, Mimi Rogers, Jesse Moss.

"Brigitte y su hermana Ginger son dos adolescentes muy unidas... y aburridas de la rutinaria vida. Pero cierta noche en que deciden gastar una broma a un chica, Ginger acaba siendo atacada por una extraña criatura. Aunque se recupera milagrosamente de las heridas, Ginger no está bien: comienzan a crecerle pelos en las cicatrices, una cola asoma por la base de su espina dorsal y siente un deseo irrefrenable de sangre humana... se está convirtiendo en una mujer-lobo. Brigitte tiene que ayudar a su hermana y recurre a Sam, un joven enigmático, con fama de chico malo y muy aficionado a la botánica... Y mientras Brigitte lucha por proteger a Ginger, se convierte en cómplice de sus crímenes violentos e incontrolables."

Y así de pronto, el género licántropo me empieza a atraer. De repente, como si nada. Cierto es que era y es uno de los subgéneros que menos he explorado dentro del horror, pero luego de extensísimas recomendaciones me he sentado a ver 'Ginger Snaps' y vaya que la he disfrutado!

Mayormente, las historias que conozco sobre el tema narran la transformación del protagonista y sus vanos intentos por sobrevivir a la maldición; 'Ginger Snaps' juega con la historia conocida y le da una magnífica vuelta de tuerca, engarzando la licantropía con una potente historia acerca del crecimiento y la pubertad, en este caso, femenina.

No sólo se atreven a escaparle al cliché del protagonista exitoso y con una vida por delante ya que las hermanas Fitzgerald son jóvenes introvertidas y llenas de resentimiento hacia la sociedad, sino que también juegan con la depresión con la que cuenta Bailey Downs, el mísero pueblo en donde ocurre la historia, al cual la rutina lo ha llevado a la ruina (basta con ver la reacción de los niños frente al enésimo ataque de La Bestia, en el comienzo del film)

La metáfora sobre la conversión no acaba sólo ahí, sino que también juega con el siempre tocado tema de la popularidad en la secundaria: al mismo tiempo que Ginger, la mayor, comienza su transformación en una criatura aberrante, el índice de popularidad entre sus compañeros es inversamente proporcional a la bestialidad con la que se maneja últimamente. Los subtramos no acaban ahí, pero hay que verla para descubrirlos en todo su esplendor.

La cuestión es que una vez que las pautas están sobre la mesa, el horror no tarda en mezclarse en el asunto, con cuentagotas, y termina en un festival sangriento sin que todo lo que se construyó hasta el momento haya sido sacrificado; se puede decir, entonces, que 'Ginger Snaps' juega en su propio territorio, con sus propias reglas previamente establecidas. Un círculo perfecto.

El guión de Karen Walton logra una solidez absoluta al combinar ácidamente una historia adolescente con todos los problemas que acarrean, una historia de licantropía bien sencilla, mucho humor negro y gore en demasía, elementos que juntos y bien agitados logran un combo único e irresistible. Claramente, la película cuenta demasiadas buenas líneas para no ser quoteadas en el futuro; con razón se ganó el clásico mote 'de culto'...

Nada de esto se hubiera logrado sin la formidable pareja que conforman Katharine Isabelle y Emily Perkins como las hermanas Ginger y Brigitte Fitzgerald respectivamente, que logran una elogiable química como dos hermanas dispuestas a todo con tal de permanecer juntas. Isabelle destila sexualidad y a medida que transcurre el film se vuelve amenazante en todo su poder femenino, mientras que Perkins transmite esa sensación de ingenuidad e introversión que su papel necesitaba, y en el final tiene una actitud imperante genial!
Mimi Rogers juega el papel de la madre estrambótica y sobreprotectora estupendamente bien, así como también son buenas adiciones los jóvenes Kris Lemche y Jesse Moss (ambos reunidos en la 'Destino Final 3') El cast es fabuloso.

John Fawcett aportó muchísimo a la trama con su lenguaje de cámara: en las escenas más turbias, el escenario se vuelve oscuro, y en el increíble ataque en la plaza por parte de La Bestia, es de agradecer el sentimiento de urgencia impreso a modo de cámara vacilante que tanto recuerda a 'El Proyecto Blair Witch'. El montaje de las muertes en los créditos iniciales está perfecto para dar la patada inicial a la cinta, y aporta esa cuota de humor negra que impregna el resto del metraje, así como también la tensión generada en cada momento particularmente escabroso. La paleta de colores tampoco falla aquí, sino que es todo lo deprimente que se puede lograr ser.

Punto aparte se ganan los efectos técnicos del film, que no optaron por realizar nada en computadora y son todos efectos prácticos; tal vez le falte pelo a las criaturas (parecen ratas gigantes sin pelo) pero lucen totalmente amenazantes y muy pero muy reales y palpables.

'Ginger Snaps' es todo un logro desde cualquier punto de vista: la historia es perfecta y todas sus partes y significados son maravillosos, tiene el suficiente humor negro para hacerte reír, se complementa con magníficas interpretaciones y por supuesto, no escasea el líquido rojo que tanto embota a los fanáticos del horror. Toda la gloria licántropa se resume en esta entrañable historia.



Calificación: A.

3 comentarios:

Oscar Torrado dijo...

Agree!

Joaquin dijo...

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Saludos -comunicate-

Sir Laguna dijo...

Has leido mi reflexion sobre esta pelicula? Sabras que la amo.

Y Ojala te veas su secuela Ginger Snaps 2: Unleashed, que me gusta tanto como esta. (tal vez porque la vi primero?).

No hay necesidad de que veas la tercera, no es mala, pero no aporta nada.